728x90 AdSpace

Urgente
domingo, 10 de abril de 2016

La crisis alimenta el enfrentamiento entre Italia y la Unión Europea


Tal como lo ejemplifican los crecientes choques de Italia con Bruselas y Berlín, la larga fase de estancamiento y tendencias deflacionarias que afecta a las economías del Viejo Continente desde 2008 continúa incentivando las tendencias centrífugas dentro de la Eurozona y de la UE.

En un grado aún mayor a lo ocurrido en España y Portugal, aunque en menor medida que en Grecia, el conjunto de los sectores sociales italianos están elevando cada vez más su voz contra la política de austeridad que impone Alemania a través de Bruselas y que, a juicio de empresarios, banqueros y el Gobierno del primer ministro, Mateo Renzi, está llevando a Italia al ahogo económico.

No por casualidad, el joven gobernante de 41 años y ex alcalde de la ciudad de Florencia, no dudó en enfrentar a la canciller alemana, Angel Merkel, durante la cumbre de la UE de diciembre pasado al espetarle ante el resto de sus pares que "no puede Ud. decir que están derramando su sangre por Europa", en clara referencia a la manera en que Alemania dicta la política económica del bloque.

Bien mirado, el proceso de desencanto y crisis de los italianos con la UE arranca de muy atrás, más exactamente desde los primeros años de la entrada en circulación del euro en enero de 2002 cuando se produjo un incremento significativo de precios tras la desaparición de la lira.

El alto nivel de desempleo, en particular de la juventud, es un problema que Italia arrastra desde finales de la década de los '90 y que ha reflejado claramente la baja productividad del país y su pérdida de posición en el escenario europeo e internacional.

Lo mismo puede decirse de su altísimo porcentaje de la deuda pública sobre el PIB y de los problemas financieros que ha evidenciando en las últimas dos décadas y que ahora están alcanzando su cenit.

Sin embargo y al igual que el resto de la Unión, Italia entró en un fuerte declive con el estallido de la crisis global en 2008 tras el derrumbe de Lehman Brothers en Estados Unidos. Después de la primera fase de intervención estatal para frenar un desastre mayor, la vuelta a las políticas de austeridad empeoraron la situación.

Y es justamente en este punto donde se encuentra Italia actualmente, avivando el deterioro económico y político interno y los roces cada vez mayores con Alemania, verdadero corazón de la Unión Europea y de la Eurozona.

La crisis bancaria que se precipitó en el país en los primeros meses de este año, sumada a la ola imparable de refugiados que en número de 300.000 han llegado a Italia demandando un gasto de unos 3.000 millones de euros por año para hacerle frente al problema, han llevado el choque con Bruselas a su punto más alto, al menos hasta ahora.

Esto se da en un contexto en el cual Italia ha proyectado ayer una baja en su previsión de crecimiento para el presente año, la cual ha pasado del 1,6% al 1,2%, al tiempo que espera reducir levemente la deuda pública como porcentaje del PIB.

En medio de un proceso convulsivo de fusiones bancarias para hacer frente al derrumbe que experimentan importantes entidades del sector financiero cuyas capitalización bursátil se hundió en estos primeros meses de 2016, Italia tiene el único aliciente de que ha logrado salir de una recesión que duró tres años.

La caída de las acciones de los bancos italianos fue desatada en enero por el enlentecimiento de la economía global, lo que ha generado preocupación en el gobierno y los empresarios por las turbulencias que puede ocasionar en la débil recuperación del país.

Actualmente, la proyección del déficit para 2016 es del 132,4% del PIB, apenas por debajo del 132,7% del año pasado, uno de más elevados no sólo de Europa sino del mundo.

Y por aquí surge otro de los puntos de fricción con Alemania y la UE ya que Italia viene reclamando con mucha fuerza una flexibilización de las normas y objetivos presupuestarios fijados por Bruselas para los países miembros y que la mayoría de éstos sienten como un corsé para sus debilitadas economías.

Mientras tanto, las autoridades italianas luchan a brazo partido con el Banco Central Europeo (BCE) para evitar que colapse el proceso de fusión entre los bancos de inversión Banca Popolare di Milano y Banco Popolare, algo que ocurriría este mes si Frankfurt no apruebe la unificación de ambas entidades.

Esta operación es apenas el comienzo de un plan para concentrar el segmento de bancos de inversión italianos, los cuales tienen una rentabilidad muy baja o incluso negativa, al tiempo que tienen una cartera de vencimientos de 360.000 millones de euros, equivalente al 20% del PIB italiano.

La preocupación de la cliente de los bancos comerciales también está presente ya que se manifiesta en la retirada de depósitos minoristas de diversas entidades, los cuales tienden a ser canalizados hacia las grandes entidades Intesa Sanpaolo, UniCredit, BPM y UBI Banca, entre los más destacados.

Renzi está sufriendo una presión en aumento por parte de los agentes económicos, tanto empresarios como sindicales o bancarios, para que ponga un límite a la austeridad impuesta por Berlín y para que exija a Bruselas una política sobre refugiados que sea más equitativa, sobre todo de parte de los países de Europa Central que se niegan a recibirlos.


Las próximas semanas serán decisivas en los aspectos económico, financiero y político de la relación entre Italia y sus socios de la Unión.
  • Comentar con Google
  • Comentar con Facebook

0 comentarios:

Publicar un comentario

Item Reviewed: La crisis alimenta el enfrentamiento entre Italia y la Unión Europea Rating: 5 Reviewed By: Sudaca