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sábado, 9 de abril de 2016

Se ponen en juego en película "Guaraní" las tradiciones y los choques generacionales


La película "Guaraní" pone en juego las tradiciones, el orgullo por las raíces y los choques generacionales son algunos de los principales temas que se ponen sobre el tapete en la ópera prima del director Luis Zorraquín, una coproducción argentino-paraguaya que se estrenó.

Ambientada en un pueblo paraguayo cercano a la frontera, la película retrata la relación entre Don Atilio (Emilio Barreto), un hombre mayor orgulloso de sus raíces, y sunieta Iara (Jazmín Bogarín), quien acusa algunos impactos de la globalización que hacen que enfrente a su abuelo.

La historia se desarrolla a partir de una carta que llega desde Buenos Aires, en la que una de las hijas de Atilio, madre de Iara, informa que ese año no los visitará por estar embarazada de su primer hijo varón.

Con la excusa de ir a buscar a su hija para que su nieto nazca en el Paraguay, Atilio emprende un viaje con Iara, en el que se expondrán las diferencias generacionales entre ambos.

"Muchas de las cosas que me pasaron a mí a nivel personal están ahí, en la película, como por ejemplo, el tema de las raíces y la cultura machista. En el primero de los casos, nos diferenciamos de los paraguayos porque nosotros mantenemos ocultas nuestras raíces, como relegadas y ellos están orgullosos de eso. En el segundo de los casos, de alguna manera u otra nos parecemos", explicó el director, en diálogo con Télam.

Zorraquín trabajó durante nueve años en el rubro publicidad en Paraguay y tomó contacto con la idiosincrasia guaraní, lo cual le disparó varios interrogantes para abordar en su película.

"Ellos tienen una historia como la de la Guerra de la Triple Alianza, en donde sobrevivió sólo el 30 por ciento de la población masculina, conformada por ancianos y niños. ¿Cómo podía ser que teniendo una historia en común seamos tan diferentes? ¿Por qué ellos están tan orgullosos de su cultura?", señaló el director.

Todos estos planteos lo empujaron a crear una historia en donde también aparecen cuestiones como la globalización y la falta de comunicación, que terminan de cerrar el universo discursivo del filme.

"Con la irrupción de la carta, aparece un deseo común. Al viejo no le importaba ir a ver a su hija y no tenía una motivación que lo una a su nieta, sólo había rispideces. Los une el deseo de avanzar y llegar hasta la madre. El viaje les permite encontrar entre ellos un punto en común", detalló Zorraquín.

A pesar de su experiencia y conocimiento del pueblo paraguayo, el director reconoció que la presencia de productores locales facilitó la tarea, debido a que "el mismo orgullo que muestran hacia sus raíces, hace que no se abran del todo a un extranjero".

"El pueblo guaraní es muy hospitalario, pero también es muy orgulloso. Fue difícil porque yo escribo sobre ellos y, aunque tengamos una historia en común, lo ven como que alguien de afuera cuenta su historia. Cuando se involucró la productora paraguaya, todo se desarrolló de manera más fácil", recordó Zorraquín.

En tal sentido, aceptó que gracias a esos aportes es que conoció a los actores que fueron parte del filme, entre los que elogió a Barreto, quien asume el papel principal. Para ello, el director marcó el contraste entre las características del personaje y la personalidad del actor que lo interpreta.

"Es una persona muy alegre, muy optimista, siempre con una sonrisa. Al finalizar el rodaje, me contó que sufría mucho por no poder abrazar en toda la película a la actriz que hacía de nieta", dijo, sobre Barreto, quien se pone en la piel de un hosco Don Atilio, poco propenso a mostrar públicamente sus emociones.

Aunque el filme está lejos de ser una "road-movie", gran parte de "Guaraní" se desarrolla en el trayecto que Don Atilio y su nieta realizan desde Paraguay hasta Buenos Aires, con el río y las fronteras como gran escenario. Sin embargo, no existen precisiones a lo largo de la película sobre los lugares específicos en donde suceden las escenas.

De hecho, el director confesó que la película fue filmada en Chaco y que las imprecisiones espaciales responden a una búsqueda intencional de "desdibujar fronteras" entre lugares que presentan similitudes, más que a una necesidad de "disfrazar" el paisaje.

El guión de "Guaraní" también estuvo a cargo de Zorraquín, junto a Simón Franco, en tanto que la producción ejecutiva corrió por cuenta de Esteban Lucangioli.

El filme, que ya fue exhibido y recibió varios premios en festivales europeos, se podrá ver en el Cine Bama (Av. Pte. Roque Sáenz Peña 1145), el Showcase Norte (Panamericana y Debenedetti) y el Hoyts de Quilmes (Calchaquí 3950).

También se proyectará en el cine Guido Miranda, de Resistencia, Chaco; en el Espacio Incaa de Oberá, Misiones; en el Monumental Rosario y en el Cine Teatro Ópera, de Paso de los Libres, Corrientes.

"Me gusta ver la película. Estoy muy contento de cómo se dio todo, del resultado final. Si vuelvo a hacer otra película, ojalá me pase lo mismo. Que la visión que tenía previamente esté en un porcentaje amplio", expresó Zorraquín.


"Las fronteras marcan un inicio y un final. 'Guaraní' marcó el inicio de mi trabajo en publicidad en Paraguay que culmina con la película", añadió el director, quien trabaja en un nuevo proyecto que, aunque también se ambienta en la fronteriza localidad salteña de Salvador Mazza, aborda una temática "totalmente diferente".
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